Desarrollar un perfil de la obra realizada por un científico es una empresa difícil en términos generales, dificultad que se acrecienta en el caso particular del doctor Marcos Rojkind, un investigador que se ha mantenido excepcionalmente activo y con una producción científica realmente impresionante. Además, durante el período 1968-1974 formé parte de su grupo de investigación (tesis de licenciatura, programas de maestría y doctorado), razón, espero, no me impedirá ser objetivo en el trabajo que me ha sido encomendado.

Empezaremos por decir que el doctor Rojkind nace en la ciudad de México el 29 de julio de 1935, cursa sus estudios elementales y de bachillerato en la Escuela Israelita de México, y en 1954 ingresa a la Facultad de Medicina (UNAM) para cursar la carrera de médico cirujano. Su dedicación e interés por la enseñanza y la investigación permite que para 1956 sea instructor de farmacología y en 1958, siendo instructor de patología, conoce y se integra al grupo de investigación del doctor Ruy Pérez Tamayo, quien desde mi punto de vista es el primero y el generador de todos los grupos de investigación sobre tejido conjuntivo que actualmente existen en México.

En 1960 obtiene el título de médico cirujano con el trabajo Estudios sobre la reabsorción del tejido conjuntivo. Durante su estancia en el grupo del doctor Pérez Tamayo publica otros trabajos de investigación y, a mediados de 1962, obtiene una beca de la Helen Hay Witney Foundation, que le permite realizar estudios de posgrado en el departamento de Bioquímica del Albert Einstein College of Medicine, en Nueva York, bajo la supervisión del doctor Paul M. Gallop. En los Estados Unidos incursiona en el campo de la química y estructura de la proteína colágena y publica diferentes trabajos en donde se identifican los grupos reactivos (aldehídos) involucrados en el proceso de formación de fibras de colágena en los tejidos. Su producción científica durante el período 1962-1966 comprende siete trabajos que aparecen publicados en diferentes revistas internacionales.

En 1966 regresa a México, y después de una breve estancia en el Departamento de Patología (UNAM) se incorpora al Departamento de Bioquímica del instituto Nacional de la Nutrición, y es jefe del mismo en 1967-1970. Durante ese tiempo continúa trabajando en el área de la química de proteínas, e inicia uno de los proyectos a los que se ha dedicado con más ahínco y en el que su producción ha sido realmente impresionante: el área de la regulación de la síntesis de la colágena en la cirrosis hepática experimental y humana. Su producción durante este período comprende siete publicaciones en revistas internacionales y tres capítulos en libros sobre temas relacionados con las áreas de su especialidad.

En 1970, y por invitación expresa de las autoridades del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del IPN, acepta formar parte del cuerpo de profesores e investigadores del Departamento de Biología Celular, y se incorpora físicamente al mismo con la mayor parte de su grupo de investigación. Continúa profundizando en los mecanismos que intervienen en la regulación de la síntesis de la colágena en la cirrosis experimental, y los resultados obtenidos permiten que para fines de 1972 se empiece a utilizar la colchicina en el tratamiento de la corrosis hepática humana.

La trascendencia de las investigaciones realizadas por su grupo de investigación lo hacen acreedor, en 1971, al Premio Anual de la Industria Química Mexicana, en 1972 al Premio Nacional de Ciencias y en 1974 al Premio Elli Lilly, otorgado por la Academia de Medicina.

A mediados de 1975 viaja nuevamente a los Estados Unidos y se incorpora al cuerpo de profesores y científicos del Albert Einstein College of Medicine, primero como Científico Visitante (1975-1976) y posteriormente como Profesor Asociado (1976-1978) en los Departamentos de Medicina y Bioquímica. Ahí prosigue trabajando en diversos aspectos de la cirrosis hepática, así como otras enfermedades que afectan el hígado. También, y de una manera exitosa, desarrolla técnicas que permiten mantener células hepáticas en cultivo, con lo que abre nuevas perspectivas de investigación en el área de regulación de síntesis de proteínas en cultivo, y de las influencias que tienen diferentes factores extracelulares.

Después de una ausencia de tres años regresa a México y se incorpora al Departamento de Bioquímica del CINVESTAV del IPN, ocupando el puesto de Profesor Titular. Como un merecido reconocimiento a su brillante trayectoria científica, en 1979 recibe el Premio de la Asociación Mexicana de Medicina Interna y el Premio Anual de la Academia de Medicina.

El trabajo del doctor Rojkind le ha merecido pertenecer a numerosas asociaciones y sociedades científicas tanto mexicanas como extranjeras, entre las que destacan la American Society of Biological Chemists, Sociedad Mexicana de Bioquímica, Academia de la Investigación Científica, American Association for the Study of Liver Disease, The New York Academy of Sciences, y otras. También es miembro del comité editorial de las revistas Hepatology (EUA) y Gastroenterology and Epatology (España).

La obra realizada por el doctor Rojkind hasta la fecha comprende 52 publicaciones en revistas nacionales e internacionales, 18 capítulos en lobros especializados y 85 presentaciones en congresos, conferencias y seminarios. Lo anterior sin enumerar su valiosa colaboración en la formación de recursos humanos a nivel licenciatura, maestría y doctorado.

Ojalá que con esto se estimule la formación de investigadores de la talla del doctor Marcos Rojkind, quien a través de la decicación y el esfuerzo creado ha marcado la pauta en distintos campos de la ciencia, y su trayectoria queda como un ejemplo a seguir por las futuras generaciones de jóvenes ccientíficos mexicanos.


El texto fue tomado de la colección méxico y la unam, Marcos Rojkind, Imagen y Obra Escogida y escrito por Lino Díaz de León, jefe de laboratorio del Departamento de Biología del Desarrollo, Instituto de Investigaciones Biomédicas, Universidad Nacional Autónoma de México.

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